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Casa Cristo Redentor

Por: P. Manuel Rodríguez C.Ss.R

Suplemento para el Periódico Católico El Visitante,

40 Aniversario de Casa Cristo Redentor, Septiembre 2007

(Descargue el Suplemento para el Periódico El Visitante. Formato en pdf)

 Desde los comienzos de la Congregación del Santísimo Redentor en el siglo 18 la prédica extraordinario ha sido una de las acciones preferidas del anuncio de la buena nueva a los más pobres, débiles y oprimidos (EG 09). Las Casas de Retiro son una modalidad y oportunidad de esta prédica y casi todas las unidades redentoristas por el mundo entero tienen por lo menos una casa de retiro.

 Una de las modalidades que distingue a Casa Cristo Redentor es el anuncio a toda la persona, en sus dimensiones humanas, afectivas y espirituales (Constitución 6). Para este objetivo se utiliza de manera dedicada y especial las ciencias, como son la psicología, la sociología, la psiquiatría, etc. Esta modalidad está íntimamente ligada al Misterio de la Encarnación, misterio tan cercano a los corazones de los redentoristas desde su fundador, San Alfonso María de Ligorio.

 En las crónicas de Casa Cristo Redentor del año 1967, año de su fundación, aparece el relato de una Asamblea vice-provincial donde se discutió el nombre de esta nueva iniciativa. Las crónicas narran que uno de los nombres, en consonancia con la teología de esta época, era “Casa Cristo Rey”. En la Asamblea, el Padre Arturo Donnely C.Ss.R, que en paz descanse, hace una intervención diciendo, “La gente viene aquí no buscando un Rey, sino buscando un Redentor. Sugiero el nombre de “Casa Cristo Redentor”. Y así quedó establecido el nombre de este lugar sagrado, lugar de encuentro con el Redentor…

 … Nuestro deseo por los próximos años es que la Provincia de San Juan siga promoviendo y apoyando este importantísimo proyecto y que la Provincia asuma la continua responsabilidad de preparar personal para su desarrollo.

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Casa Cristo Redentor,

un lugar de Encuentro, de Paz y Liberación

Por: Felipe Pérez, Estela Grajales y Lillian Lazarini

... En Casa Cristo Redentor hemos tenido la oportunidad de compartir con los que llegan buscando una experiencia sanadora con el Jesús Resucitado: hemos sido testigos de cómo es posible un cambio radical de nuestra personalidad humana lastimada y como Él nos hace criaturas nuevas al servicio de su amor. Casa Cristo es un lugar de encuentro con el amado, lugar de reposo, lugar de paz, donde el hermano se hace solidario con el hermano. En Casa Cristo se vive la misma experiencia de la mujer samaritana cuando se encontró con el verdadero amor, quien apagó su sed e hizo posible que ella se despojara de los maridajes falsos. 

 En Casa Cristo la misma naturaleza se hace cómplice para cumplir los propósitos de Dios de restaurar y levantar al cansado, al caído, mediante un grupo de sacerdotes y laicos comprometidos, inspirados por el amor y sin esperar nada a cambio. Como si Dios mismo te dijera a través de los hermanos: “Ven conmigo a un lugar de descanso, piscina de amor; ven al encuentro con el Señor, al lugar donde a la luz de la Palabra, fe y oración se abre una fuente de aguas fresca y cristalina que te cambia”. 

 Como decía el profeta Oseas: “Me la llevaré al desierto y allí le hablaré de mi amor” Tres días después de intimar con Dios salimos de la encerrona, vemos la luz al final del túnel de las tinieblas. Los rostros cambian, el corazón llega a ser un corazón nuevo y se toma conciencia de que Dios es un Padre siempre dispuesto a perdonar. Casa Cristo nos abre las puertas para que Dios pueda entrar en nuestro corazón.

 En Casa Cristo invitamos a la gente a “hacer la prueba y gustar qué bueno es el Señor”; los invitamos a creer para ver la gloria de Dios. Las misas de sanación interior son una verdadera experiencia de amor, donde los enfermos del alma y del cuerpo entran heridos y salen sanos. ¡Qué rostros transformados, qué diferencia, cómo llegaron y cómo salen el domingo: una verdadera resurrección! Las sonrisas, lágrimas, abrazos, un verdadero encuentro con Cristo, la Luz del mundo; nacidos de la muerte del pecado a la nueva vida del Espíritu.

 Verdaderamente, Casa Cristo es un laboratorio de amor, donde el Espíritu Santo trabaja en los corazones y los transforma. El mundo de hoy ignora que el pecado es el cáncer moderno y antiguo que se disfraza para robarnos la paz y la felicidad, cuyo empeño es evitar que se cumplan los propósitos de Dios para que el hombre y la mujer encuentren la felicidad. Seguimos siendo testigos de que Dios nos ama y nos quiere felices; que hoy continúa haciendo las mismas cosas que hacía cuando caminaba por las calles de Galilea; Él quiere que tú y yo tengamos vida y vida abundante.

 ¡Ven a Casa Cristo!; date una oportunidad de tener una experiencia de amor de Dios; ven al encuentro con el Amor. Jesús te ama y te llama. Él quiere sanarte y liberarte. Ven al encuentro con la salvación. Cristo te espera en Casa Cristo Redentor. Da el paso, ábrele las puertas al Redentor. Si sientes tu vida como un caos, como un túnel sin salida, Casa Cristo te espera.

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Casa Cristo Redentor al final de los 1960 y en los '70

Los Retiros del Padre Felo C.Ss.R (Rafael Torres)

Por: Ana M. del Llano, Ph. D.

 Lo que menos necesitábamos los jóvenes de aquellos tiempos convulsos era recibir sermones, críticas o puntos de vistas de una generación más conservadora. Pero sí nos hacía falta apoyo, comprensión, empatía y un buen modelo a seguir con respecto a los valores que estábamos formando, tanto a nivel espiritual como social. 

 Los estudiantes de escuela superior no escogíamos los sitios adonde íbamos a llevar a cabo nuestros retiros, y resultó providencial que nos llevaran a Casa Cristo Redentor, donde un sacerdote joven, lleno de energía y muy entusiasta, el Padre Rafael (Felo), nos iba a dar la sorpresa de nuestras vidas. 

 Sorpresa que nos ha acompañado desde entonces, porque el crecimiento espiritual y los valores sociopolíticos que el Padre Felo cultivó en nosotros no nos han abandonado. 

 Los retiros en Aguas Buenas representaron un espacio para crecer en libertad, en amor por el prójimo y por Puerto Rico, y los jóvenes de aquel entonces nos podemos considerar especialmente bendecidos por haber tenido tan hermosa oportunidad. Muchos de nosotros decidimos seguir carreras de servicio, y el sello de los retiros con Padre Felo se puede notar en mucho de lo que hacemos con nuestro espacio personal y en el ámbito sociocultural y político. En resumen, los retiros en Casa Cristo Redentor no duraron tres días en el 1970, sino toda una vida, llena de ejemplos de lo que es ser un verdadero cristiano.

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Calidad de Vida 

Artículo de Sarita Rodíguez
Para Radio Carisma


Casa Cristo Redentor, Misioneros Redentoristas...


 
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Te sientes triste? ¿Deprimido? ¿Agobiado por tus problemas o situaciones? Un encuentro con Jesús es la solución; en las Montañas de Aguas Buenas, Dios ha creado un centro de sanación espiritual y de crecimiento personal. La Casa Cristo Redentor, donde el Padre Hipólito, cariñosamente conocido como Padre Polo y su maravilloso equipo de trabajo, te abrirá las puertas de su hogar y su corazón, para que Tú, sin importar la edad que tengas, puedas tener ese maravilloso encuentro con Jesús y logres abrir tú corazón para sanar esas heridas o situaciones que tienes en tu vida; por que recuerda, Cristo nunca nos abandona, Él siempre está junto a nosotros y nos ama...

 Para Mayor información y/o ayuda se pueden comunicar al 787-732-5161 o allí, Padre Polo o alguien de su grandioso equipo los atenderá. ¡Anda! Date esta grandiosa oportunidad de tener un encuentro personal con Jesús en tu vida y créeme que no te arrepentirás...

 El Señor tocó mi corazón y mi vida días antes del retiro, cuando pase dos días muy difíciles, en los cuales sentí que el mundo se me quería caer encima, por una tristeza que invadía mi ser. Al segundo día de esta gran agonía, le pedí a Dios que por favor me sacara el pie de encima (me sentía como una cucaracha aplastada) Mientras escuchaba la canción "Depresión "y "Sácame el pie de encima" de Samuel Hernández. Al escuchar el mensaje de la canción, me quede mirando al techo de mi cuarto y fue allí, donde escuche una voz, que me dijo que quería mis talentos a su servicio y muchas cosas más, las cuales con fe, y esperanza sé que algún día he de testimoniar. Esa voz la había escuchado hace muchos meses en una convocatoria de la Iglesia Santa Bernardita en Carolina, durante una misa. Entonces Yo le dije a Papá Dios que si Él quería que yo tuviera un encuentro con Él, que me ayudara a conseguir un retiro. Al día siguiente, empecé las gestiones y nada aparecía, hasta que gracias a una buena amiga de otros retiros, llame a la casa Cristo Redentor, para darme la oportunidad de tener un encuentro con Dios.

 Les puedo contar que al Viernes tenía tres retiros disponibles para hacer, o sea que Papito Dios si quería que Yo tuviera un verdadero encuentro con Él... Con la ayuda de Dios llegue a Aguas Buenas, a un lugar lleno de mucha paz, gozo, alegría y amor; en realidad un perfecto lugar para conectarse con Dios y desconectarse de los problemas y del mundo... Comenzó el retiro el viernes, fui una de las primeras personas en llegar, pero para mi sorpresa, me encontré con la que fue mi "roommate" todo el fin de semana y dos personas de mi área. Éramos un grupo de más de 60 personas de diferentes edades, con diferentes problemas, que veníamos en búsqueda de lo mismo, la sanación de nuestro corazón y espíritu.

 Desde antes de entrar en la dinámica de presentación, hubo un jovencito que me llamo mucho la atención, el cual sentía que debía acercarme a él, aunque la realidad no sabía el por qué; su nombre era Rey.

 A la mañana siguiente, Papa Dios nos regalo un hermoso amanecer, donde la primera carita que vi saliendo de su habitación fue este joven el cual poco a poco, me fui acercando a su camino hasta que pudimos interactuar directamente. En ese momento, apareció otra persona que marcó mucho ese fin de semana; Ana, desde ese momento pasamos a ser el famoso trío "Los Tres Mosqueteros" y compartimos como si nos conociéramos de toda la vida... El día transcurrió de manera tal que cada vez nos íbamos compenetrando más y conociéndonos mejor. Fueron varias las charlas dadas por los seguidores del Padre Tardif; que con sus testimonios y palabras fueron llenando nuestra alma, estos eran Alexis Camilo y Miguel Calzada, dos hermanos de la República Dominicana.

 Luego de las primeras dos charlas pasamos al almuerzo donde tuve la oportunidad de compartir con mi amigo Rey, una visita al Santísimo, la cual fue pedida por mi ya que Papá Dios me lo pedía así. Al rato de orar sentí la necesidad de imponerle las manos a este joven, en su hombro, en señal de que estaba con Él y que estaba orando ante nuestro Padre Celestial. A pesar de que él no comprendía porque yo lo hacía, lo hice según lo sentía. Salimos de allí y comenzamos a conversar por un largo tiempo y pasó algo muy hermoso, Mi padre celestial me utilizó de instrumento para que esta persona se desahogara y de esta manera pudiera sanar una de las heridas que su corazón tenía. Fue algo maravilloso, algo que no puedo describir, pasó la tarde de manera normal compartiendo junto a Ana y Rey, apoyándonos como buenos amigos, hasta el anochecer. Llegó el momento más importante de todo el retiro, la Santa Misa, la adoración y la imposición de manos. Fue un momento muy hermoso donde se sentía la presencia enorme de Jesús.

 Esa noche nos dejaron ir a dormir temprano, pero Yo no sentía deseos de ir a dormir así que me quedé compartiendo con Rey durante varias horas, conversamos, admiramos la naturaleza y oramos. El Señor me tocó a mí, que durante todo el retiro me había pasado alegre y alentando a otros, Si ese fue mi momento de sanación de desahogo en el cual Papá Dios utilizó a Rey y sus palabras como mediador, les juro que fue hermoso; primero el servir de instrumento del Señor para ayudar a otros y luego que Papá Dios se manifestara a través de este hermoso y humilde joven.

 A la mañana siguiente; el último día, nuestras caras habían cambiado, estábamos más alegres y descargados por las maravillas de Dios. Oramos en la Mañana, cantamos, escuchamos las charlas y luego fuimos al almuerzo, momento clave; yo comencé a tomar recuerdos de las personas que más me habían tocado o con quien mas había compartido.

 Luego me senté a comer, pero sin dejar de pensar en la razón por la cual esta una persona me había escrito un recordatorio tan maravilloso y tan profético.  Al terminar de comer sentí un deseo enorme de conversar con este joven y les juro que fue el momento que más me marcó en ese retiro. ¡Wao!, esa persona me contó su testimonio, que por cierto fue muy impactante, y compartió conmigo un regalo que Papá Dios le dio y que no muchos conocen, pero créanme que esto marcó mi vida, fortaleció mi fe, mi amor y me hizo comprender muchas cosas; en especial cuánto Dios nos amó y nos ama y cuan especial fue conmigo, que permitió que esta persona marcara mi vida de manera impactante.

 Después de esto vino la Santa misa de cierre, donde yo no dejé de darle gracias a Papá Dios por el fin de semana, pero en especial por el regalo que me dio a través de esa persona especial. Así que cuando pidieron testimonio, sentí el deseo de ponerme de pie y de dar el mío. En ese momento todo me temblaba y sentía un gran sentimiento de llorar, pero a pesar de todo, logré hablar y dar a conocer el hermoso regalo que el Señor me permitió vivir y así también en el dia de hoy compartir contigo, lo que Yo viví y que de esta manera te atrevas a darte la oportunidad de sentir el llamado de Dios y de compartir con Él, de dar tu testimonio, que tal vez, puede cambiar la vida de otros, como lo hizo conmigo y la de este joven. Así que lánzate a la aventura de tu Vida, en un retiro que puede sanar tu vida, tu corazón y hasta tú cuerpo, porque allí hubo sanos de cuerpo y testimonios dados para la alabanza y gloria de nuestro Creador. Amén. Así que te espero en la Casa Cristo Redentor.

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¡GRACIAS... MUCHAS GRACIAS!

(Descargue el Suplemento para el Periódico El Visitante. Formato en pdf) 

 Durante estos 40 años (1967-2007) han pasado muchos redentoristas por Casa Cristo Redentor. Cada uno de ellos ha dejado su huella en bien de la obra misionera de predicar la Abundante Redención a los más pobres y necesitados en Puerto Rico. Por su entrega generosa y testimonio de vida, damos gracias a Dios. 

 Sin embargo, no podemos olvidar la estrecha colaboración y entrega de tantos laicos y laicas que han sido principalmente responsables de la obra misionera de Casa Cristo Redentor desde sus inicios. A todos ellos nuestro agradecimiento. Sin su entrega, creatividad y generosidad hoy no estaríamos celebrando los 40 años de presencia misionera en el Monte de Jagüeyes de Aguas Buenas. 

 También nuestro agradecimiento a todos nuestros empleados, cocineras, encargados y encargadas de la limpieza y mantenimiento, quienes durante estos 40 años han prestado un servicio incalculable. 

 Casa Cristo Redentor ha podido mantener sus puertas abiertas por 40 años gracias a la generosidad de los misioneros redentoristas, y de laicos y laicas que han aportado sus talentos de una manera gratuita. Sin su aporte económico y apoyo sería imposible brindar los servicios que ofrecemos. Gracias por permitirnos anunciar la Abundante Redención a las personas más necesitadas de Puerto Rico durante estos 40 años. Y que María del Perpetuo Socorro nos acompañe siempre en esta santa misión.

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