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Miércoles
de Ceniza: Un recipiente con ceniza –la
ceniza nos recuerda la fragilidad humana. Del polvo de la
tierra, nos dice el Génesis, fuimos creados y al polvo de la
tierra volveremos. Pero el espíritu que Dios infundió en
nosotros hizo de una masa de polvo un ser viviente y desde
entonces somos la cumbre de la creación: “Hagamos al hombre
y a la mujer a nuestra imagen y semejanza.” La ceniza nos
recuerda, al comienzo de la cuaresma, la gran verdad que
nunca debemos olvidar: aunque somos criaturas hechas del
polvo de la tierra, somos llamados a vivir la misma vida de
Dios.
ORACIÓN rezada por el pueblo:
Concédenos, Señor, que la ceniza que hoy recibimos nos haga más
conscientes de nuestra propia fragilidad humana. Sé tú nuestra
fuerza, y ayúdanos a ser compasivos ante las debilidades del
prójimo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
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Primer Domingo de Cuaresma: Una serpiente enroscada en un
árbol –el
símbolo de la serpiente nos recuerda el poder del mal sobre
la humanidad. Desde que llegamos a este mundo somos tentados
a vivir la vida del mundo. La serpiente enroscada en el
árbol nos recuerda que la tentación siempre estará ahí, pero
con la muerte de Jesús en la cruz Dios nos da la gracia para
vencer el pecado. Con Jesús también nosotros podemos salir
victoriosos.
ORACIÓN rezada por el pueblo:
Danos, Señor, la fuerza para hacerle frente a las muchas
tentaciones en el camino de la vida. No permitas que seamos
flojos ni mediocres, ni busquemos lo que es más fácil y cómodo.
Guíanos por sendas de amor, de justicia y paz. Por Jesucristo,
Nuestro Señor. Amén.
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Segunda Semana de Cuaresma: Una Luz radiante –el
símbolo de la LUZ RADIANTE nos recuerda que en el camino de
la vida todos necesitamos una LUZ brillante que nos impulse
en medio de las tinieblas a continuar el camino de la
justicia, del amor y de la paz. La LUZ disipa las tinieblas
y nos orienta en el camino a seguir. Jesús, en la
transfiguración, recibió un “rayo de luz” que le afirmó a no
salirse del camino de la fidelidad.
ORACIÓN
rezada por el pueblo:
Reconocemos, Señor, que no siempre caminamos guiados por Ti. Sé
Tú la LUZ que guía nuestros pasos para que no nos desviemos de
tus caminos. Y concédenos la gracia de ser luz para tanta gente
que no conoce tu luz. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro
Señor. Amén.
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Tercera Semana de Cuaresma:
Una Jarra con Agua –el símbolo de la Jarra con Agua
nos recuerda a la Samaritana que acude al pozo a buscar
agua. Allí ella tiene un encuentro con Jesús, encuentro que
transformará su vida para siempre. Jesús, quien sacia toda
sed, se le manifiesta como la fuente de agua viva. Quien
recibe de esa agua viva ya no necesita más del cántaro
viejo.
ORACIÓN rezada por el pueblo:
Señor Jesús, una vez más reconocemos que andamos sedientos
–sedientos de amor, de perdón, de alegría y de paz. Pero
olvidamos que Tú eres el único que puede calmar nuestra sed.
Danos, Señor, sed de ti para que no tengamos más sed. Haz que,
al igual que la samaritana, también nosotros podamos salir a
calmar la sed de tantos hermanos y hermanas sedientos. Te lo
pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
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Cuarta
Semana de Cuaresma: Un envase con Aceite –el
símbolo del envase con aceite nos recuerda que Jesús es el
Ungido de Dios y todos nosotros participamos de esa unción.
Ser ungido es estar consagrado para dar vida. Jesús vivió su
unción con valentía y generosidad; poco le importaron los
conflictos que tuvo al actuar en bien de los que le
necesitaban. Hoy somos nosotros los llamados a testimoniar
nuestra unción.
ORACIÓN rezada por el pueblo:
Te damos gracias, Señor, porque Tú nos has llamado y nos has
ungido para ser tus discípulos. Queremos, Señor, vivir con
generosidad nuestra consagración. Úngenos con tu Santo Espíritu
y condúcenos a dar de nuestro tiempo, de nuestros talentos y
recursos en bien de los más pobres y necesitados. Te lo pedimos
por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
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Quinta
Semana de Cuaresma: Un ataúd y una soga –el
símbolo del ataúd nos recuerda una realidad que preferimos
ni pensar en ella: la muerte; la soga nos recuerda las
ataduras y las esclavitudes que nos impiden vivir la vida a
la manera de Jesús. Hoy también nosotros estamos llamados a
quitar las piedras que nos hacen tropezar y quitar las
ataduras que esclavizan. Es Jesús y solamente Él quien nos
puede liberar.
ORACIÓN rezada por el pueblo:
Queremos, Señor Jesús, que nos liberes de tantas ataduras que
nos impiden caminar por tus sendas. Libéranos de tantas
“muertes” que nos paralizan. Y danos la gracia de seguirte con
fidelidad, pues sólo en Ti hay Vida y Resurrección. Te lo
pedimos por
Jesucristo, Nuestro Señor.
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Domingo
de Ramos: unos ramos –el
símbolo de los ramos nos recuerda la
entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. El pueblo salió a
recibir a Jesús como a un héroe. Su alegría y esperanza no
podían ser mayo
r.
Pero ese mismo pueblo se dejó manipular por los líderes
políticos y religiosos que temían perder su poder. Y en un
par de días cambian el “Hosanna al Hijo de David” por el
grito cruel de “Crucifícale”.
ORACIÓN rezada por el pueblo:
También nosotros, Señor, te bendecimos y te alabamos
como único Señor de nuestras vidas. Te damos gracias porque
asumiste el camino
de la cruz para salvarnos de la muerte. Qué también nosotros,
Señor, seamos valientes para rechazar toda traición. Te lo
pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. |