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Colaboradores en la Misión
Por
P. Miguel García, C.Ss.R.
En este mundo globalizante y neoliberal en que vivimos la religión
del mercado cada día tiene mayor auge. Esta religión del mercado
tiene sus propios ritos, rituales y templo. También tiene sus laicos
y sus sacerdotes. Tiene sobre todo un sistema de publicidad cuyos
tentáculos arropa a toda la humanidad. Lentamente pero, con gran
determinación, perseverancia y éxito, va seduciendo a todos los que
carecen de una experiencia fuerte de Jesús. Va seduciendo a todos
aquellos que han reducido su experiencia de Dios a meras normas,
oraciones, ritos y rituales.
Ante este paradigma el desafío de la fe cristiana se hace cada día
mayor. ¿Cómo predicar la vida plena en Jesús a hombres y mujeres que
viven en una sociedad cuya religión del mercado les brinda otro tipo
de felicidad? Y nosotros, redentoristas, ¿cómo podemos hacer vida el
mensaje de la copiosa apud eum redemptio en este mundo
neoliberal? ¿Qué significa para nosotros “dar la vida por la
abundante redención? ¿Cómo es posible para un grupo pequeño
de religiosos de la Provincia de San Juan (Puerto Rico y República
Dominicana) asumir el gran reto de una nueva evangelización?
Si queremos ser fieles a nuestra vocación, los redentoristas hemos
de estar atentos a los signos de los tiempos y ser audaces en
nuestra respuesta a las urgencias pastorales. Si queremos ser signos
de esperanza en este mundo excluyente, hemos de asumir nuestra
vocación profética. Nuestra manera de ser y vivir la misión ha de
comunicar con claridad a todos, especialmente a los más pequeños,
que otro mundo sí es posible.
Ningún grupo religioso, por más personal que tenga, puede realizar
esta misión sin la colaboración estrecha de laicas y laicos
comprometidos. Cuando digo “colaboración estrecha” no significo que
éstos sean meros ayudantes. Desde siempre la Iglesia ha tenido
laicos y laicas como ayudantes, pero no siempre han sido
colaboradores en la misión en todo el sentido de la palabra. Ser
colaboradores en la misión es una nueva modalidad que
exige participación y comunión en la vida apostólica del grupo
religioso en el que se colabora. Y la vida apostólica en la
perspectiva redentorista implica la misma vida –espiritualidad,
misión y comunidad.
Me gusta mucho la analogía que utiliza Karl Rahner para hablar de
los laicos y laicas en la Iglesia. Él
compara la Iglesia con un club de ajedrez. Es cierto, dice Rahner,
que en este club se necesitan un presidente, un secretario y un
tesorero. Pero quizás ellos no son los mejores jugadores. La mesa
directiva existe, para que los que mejor saben jugar ajedrez puedan
formar un buen equipo y ganar. De la misma manera, en la Iglesia se
necesita la jerarquía, para que las personas de carisma y de
Espíritu, que no necesariamente son los jerarcas, puedan ejercer la
fe, la esperanza y el amor.
Conscientes del rol significativo que tienen los laicos y laicas en
la evangelización, el Capítulo General de los Redentoristas,
celebrado en Itaicí (Sao Paulo, Brasil) en el 1991, instituyó la
figura del
misionero laico del Santísimo Redentor. Según
los capitulares el misionero laico del Santísimo Redentor es
“un colaborador activo que toma parte en la vida apostólica de la
congregación redentorista.”
Desde entonces en todas las unidades de la Congregación se ha estado
dialogando y reflexionando en torno a esta “colaboración”. Ya en
varias Provincias se han dado pasos gigantescos en esta dirección.
Se han cometido errores en este proceso, pero indudablemente esta
“colaboración” es una gran luz, una gran esperanza en el devenir de
la Congregación. El carisma redentorista no pertenece meramente a
los congregados; pertenece a toda la Iglesia, y por tanto, pertenece
a los laicos y laicas, que se siente llamados por Dios a
colaborar con nosotros en la misión.
Quiero que quede claro que esta colaboración NO es cuestión de
delegar servicios porque los redentoristas en la Provincia de San
Juan somos menos en números y menos en juventud. Aún si mañana
tuviéramos abundancia de sacerdotes y hermanos, no podríamos olvidar
que es el mismo Espíritu quien está llevando a los laicos y laicas a
entrar a nuestra Congregación para vivir nuestro mismo carisma.
Nuestra fuerza como Provincia está en nuestra apertura en
motivar, apoyar y acoger a los laicos y laicas que Dios está
llamando a esta misión especial.
Algo del proceso vivido:
Como vemos a continuación la Provincia de San Juan, a través de sus
Capítulos, ha mostrado una gran apertura hacia la figura del
misionero laico redentorista.
El Primer Período del VII Capítulo Provincial (15 de abril de 2002)
determinó que uno de los cuatro objetivos específicos del Plan
Pastoral Provincial sería el siguiente:
“Instituir, con creatividad y audacia, estructuras que capaciten y
potencien a los seglares, consagradas y congregados a una mayor
comunión y participación en la vida apostólica redentorista.”
Las 4 estrategias que se utilizarían para alcanzar este objetivo
específico, según los capitulares, serían:
-
Creando un directorio que describa los modos creativos y audaces
de comunión y participación del laico y laica redentorista en
nuestra vida apostólica.
-
Motivando y capacitando a los congregados para participar
activamente en el proceso de apertura de nuestra vida apostólica
a los laicos y laicas.
-
Estableciendo experiencias de convivencia entre laicos y laicas
y congregados.
-
Estableciendo un programa de formación para acompañar a los
laicos y laicas.
Luego el primer período del VIII Capítulo Provincial (8-10 de marzo
del 2005) decidió lo siguiente:
"El VIII Capítulo Provincial pide que la nueva comisión de Laicos
realice una consulta a nivel comunitario, zonal y Asamblea sobre la
participación de los laicos y laicas en el Capítulo Provincial y en
la vida apostólica de la congregación. Que lo que se rescate de esas
deliberaciones sean presentadas en el próximo período del VIII
Capítulo Provincial para una decisión."
En marzo del 2006 tuvimos el Segundo Período del VIII Capítulo
Provincial en República Dominicana. Para esa fecha todavía no
existía una comisión. En nombre de los aspirantes a laicos
misioneros redentoristas de Puerto Rico, presenté todo un informe y
unas propuestas que todos ustedes recibieron de mí. Después de mucho
diálogo, los capitulares apoyaron todo excepto la propuesta de
participación en el Capítulo hasta que la comisión hiciera su
propuesta. A continuación les envío la decisión hecha en el
Capítulo:
1.
Se fomenten y se creen en todas nuestras comunidades de
misión grupos de laicos y laicas comprometidos con nuestro carisma,
espiritualidad y misión.
2.
Se motive a todos los niveles la presencia y participación de
laicos y laicas en los retiros y talleres de formación que la
Provincia organiza.
3.
Que las comisiones de laicos y laicas (P. R. y R. D.)
continúen elaborando la propuesta de la representación de laicos y
laicas en las Asambleas y Capítulos provinciales y que se presenten
dichas propuestas concretizadas al próximo período (3ro.) del VIII
Capítulo Provincial.
Aún con todas estas recomendaciones y decisiones nos queda aún lo
primordial: ¿cómo hacer vida estas recomendaciones para que la
figura del misionero laico redentorista pueda tener un impacto
positivo en la cotidianidad de nuestras vidas y en la vida
provincial? ¿Qué puede aportar cada congregado para que la figura
del misionero laico redentorista sea una realidad vital dentro de
nuestra Provincia? ¿Qué más puede hacer cada comunidad local para
que los aspirantes a misioneros laicos redentoristas de nuestra
Provincia comiencen a tener un verdadero sentido de pertenencia?
Este año 2007, cuando la Congregación del Santísimo Redentor cumple
sus 275 de fundación y nuestra Provincia de San Juan 105 años, es
una nueva oportunidad que Dios nos ofrece a todos en la Provincia
para renovar con entusiasmo y esperanza nuestra fidelidad al carisma
redentorista. Oportunidad para renovar nuestra fe en la llamada que
Dios está haciendo a laicas y laicos comprometidos a ser
colaboradores activos que toman parte en la vida apostólica de la
congregación redentorista. De esta colaboración estrecha
dependerá en gran medida el futuro de nuestra Provincia de San Juan.
A continuación ofrecemos algunos de los puntos más significativos de
la CARTA del Gobierno General Redentorista sobre la
colaboración de los laicos y laicas. Esta carta o “communicanda” fue
dirigida a todos los redentoristas de la Congregación.
COMMUNICANDA 4 (8 de septiembre de 1995): “La Colaboración de la
Comunidad Redentorista con los Laicos”
1: “La
colaboración de los laicos con los institutos religiosos... es uno
de los medios más adecuados para potenciar el dinamismo apostólico.”
2.
“El Sínodo de 1994 sobre la vida consagrada recomendó a los
institutos que creasen nuevas estructuras y elaborasen programas de
formación con el fin de favorecer y promover la participación de los
laicos.”
4.
El XXI Capítulo General instituye “la figura del Misionero Laico del
Santísimo Redentor como un colaborador activo que toma parte en la
vida apostólica de la Congregación Redentorista”. El mismo Capítulo
anima a las comunidades a “una mayor apertura hacia los laicos, para
que ellos tengan una mayor participación en nuestras experiencias de
vida, de trabajo y de espiritualidad.”
5.
La Communicanda 4 es una respuesta al mandato del Capítulo General
–elaborar “pautas de colaboración que puedan ser adaptadas por cada
unidad de la Congregación a su situación particular.”
6.
El 8 de septiembre de 1995 el Consejo General aprobó las siguientes
Directrices y Normas = contenidas en esta Communicanda.
Directrices para la Colaboración con los Laicos y Laicas:
10:
Urge ayudar “a los laicos a adquirir una conciencia madura de su
vocación específica... y a dar una respuesta más pronta y generosa a
la misma.... invitándolos a participar en la espiritualidad y misión
redentorista.”
11:
“Que los redentoristas y los laicos sean realmente co-sujetos de la
evangelización de los pobres.”
12:
“Necesario estar atentos. . . a que los laicos no se clericalicen.”
13:
“La colaboración se funda en la participación por parte de los
laicos en la misión propia de la comunidad redentorista.”
15:
“Indispensable que la comunidad redentorista se preocupe previamente
por escuchar con sinceridad las aspiraciones y las necesidades de
los laicos.”
21:
“Nuestros colaboradores laicos tendrán un papel activo junto a la
comunidad redentorista tanto a la hora de programar y realizar los
compromisos apostólicos comunes como a la hora de participar en la
vida de la misma comunidad.”
30:
“Existen, finalmente, laicos que buscan una colaboración y
participación más intensa en la vida apostólica de la comunidad
redentorista. A ellos viene reservado el título Misioneros Laicos
del Santísimo Redentor.”
37:
“Corresponde al gobierno provincial, desde los criterios decididos
por el Capítulo Provincial, el reconocimiento oficial de los grupos
laicales redentoristas y la aprobación de los respectivos estatutos,
respetando siempre las exigencias de la normativa canónica. Tal
reconocimiento deberá ser expresado con una celebración litúrgica de
toda la comunidad.”
NORMAS GENERALES PARA LOS MISIONEROS LAICOS DEL SANTISIMO REDENTOR:
39:
“Los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor constituyen la
expresión más plena de la colaboración y de la participación de los
laicos en la vida apostólica de la Congregación.”
41:
“Los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor.... significan un
ulterior desarrollo de la articulación y de la apertura de la
comunidad redentorista.”
42:
“Juntos (los Misioneros laicos y los congregados) pretendemos
realizar la ‘familia redentorista’ que, con diversos grados de
pertenencia y de compromiso, ‘sigue’ hoy ‘el ejemplo’ del Redentor
en la evangelización de los pobres.”
45:
“La admisión de los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor
corresponde al Superior Provincial con el consentimiento del Consejo
Ordinario, una vez escuchado el parecer de la comunidad local en la
cual los Misioneros Laicos se han de insertar. Es necesario que vaya
precedida de una adecuada formación y de un período prudente de
experiencia de acuerdo con las indicaciones de los Estatutos
Provinciales y ha de ser comunicada al Consejo General.”
46:
“Los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor se comprometen a
participar de la misión de la CSSR, concretizada en las prioridades
pastorales de las diversas unidades de la Congregación.”
47:
“La comunidad redentorista, a través de su Superior, procurará que
las autoridades de la Iglesia local estén informadas de las formas
de colaboración practicadas por los Misioneros del Santísimo
Redentor en su territorio y, si es necesario, pedirá los debidos
permisos y autorizaciones.”
50:
“La promoción evangélica de los derechos fundamentales de los pobres
en la justicia y en la libertad constituirá una preocupación
constante de los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor.”
53:
“Es necesario que los Misioneros Laicos del Santísimo Redentor:
-
Participen, al menos, en algunos momentos de la vida de oración
y de profundización del Evangelio de la comunidad redentorista.
-
Participen igualmente de algunos momentos más significativos de
la vida “familiar” de la misma comunidad.
-
Tengan un rol reconocido en los proyectos pastorales de la
comunidad.
-
Colaboren realmente en la realización de las prioridades
pastorales de la Provincia.”
55:
“El compromiso (temporal o definitivo) de los Misioneros Laicos del
Santísimo Redentor tendrá lugar en una liturgia comunitaria
apropiada.”
59:
“El primer responsable de la formación es el mismo Misionero Laico
del Santísimo Redentor. En primer lugar, deberá preocuparse de
incrementar incesantemente su formación humana y cristiana de
acuerdo con las opciones vocacionales específicas y con su
responsabilidad profesional. Sobre ella habrá de apoyarse la
formación espiritual y pastoral en los aspectos más concretos de la
vida apostólica redentorista.”
60:
“Por su parte, la comunidad redentorista se preocupará de ofrecer
instrumentos y posibilidades para esta formación y preparación:
-
Elaborando un plan orgánico para la primera formación y para la
formación continua que armonice y respete sus diversas
dimensiones. Dicho plan necesitará de la aprobación del gobierno
provincial.
-
Invitando a participar en los momentos fuertes de formación que
ella programe para sí misma.
-
Indicando un responsable o un grupo de responsables a nivel
provincial que, con la ayuda de los Misioneros Laicos del
Santísimo Redentor, siga más de cerca su proceso formativo.”
38:
Nos habla de la Comisión de Laicos que ha de estar encargada
de la promoción de la colaboración con los laicos. Señala las
siguientes funciones:
-
“Animar las comunidades a una mayor apertura con relación a los
laicos.
-
Promover una preparación más atenta de los cohermanos para la
colaboración con los laicos.
-
Concretar perspectivas e itinerarios más eficaces de
colaboración.
-
Promover una adecuada pastoral vocacional en relación con la
colaboración laical.
-
Preparar itinerarios formativos realistas y que respondan a las
diversas formas de colaboración.
-
Promover el intercambio de información y la colaboración
interprovincial, sobre todo a nivel regional.”
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